4º simplemente Macondo




Canto Primero: 
“Mi Soledad y Yo”

 
Era un día veintiseis de abril y cumplía treinta y tres años, me mantenía sólo, sumido en esta maldición que me acompañará por cien años, esta agónica soledad que me rodea desde que nací y, que a veces vio la luz del amor y la amistad, pero que volvió a apagarse para condenarme a vivir en mi soledad.
Hace un par de años perdí a la única persona que me acompañó muchas ocasiones, un amigo, un verdadero hermano. Cuando le conocí en Colombia, era el guerrillero César, el que entrenaba al resto de la guerrilla que dirigía Efraín y que un par de veces me salvó la vida.
Desde que ambos perdimos lo más preciado en nuestras vidas, estuvimos juntos, haciéndonos compañía en esta eterna soledad, ahora estoy completamente solo, viviendo en Rancagua, la ciudad donde siempre había vivido con mi familia, pero ya ni mis padres quedaban, la empresa que poseía estaba casi en la quiebra, pero ya no era mía, mi mejor amigo y mi novia me habían engañado para quedarse con todo.
Cuando desperté al día siguiente de mi cumpleaños, la noche no terminaba, todo estaba en oscuridad, a pesar de ser las siete de la mañana. Todo el mundo estaba en las calles observando un astro de color plomizo que se dejaba ver por entre las crestas de las montañas, pero no era el sol, o por lo menos no lo era con las características que hasta entonces lo conocíamos.
En la televisión mostraban imágenes de multitudes sorprendidas con este evento especial que pensaban sería pasajero. Al mediodía una entrevista a un presidente norteamericano dio a entender lo que ocurría.
El sol en los últimos dos años había dejado de emitir la misma cantidad de calor, disminuyendo considerablemente la temperatura de la tierra como efecto del calentamiento global y, en definitiva, el sol dejó de ser nuestro astro luminoso, nuestra fuente de calor.
La temperatura de aquel día fue de nueve grados centígrados como máxima y aun no entrábamos al invierno. Anunciaron además una baja constante del calor en las próximas semanas a causa de la pérdida de nuestra única estrella energética, la cual había sido hasta ahora, considerada como eterna.
Al principio nadie creía en las explicaciones metereológicas o los discursos ecologistas contra las industrias contaminantes a quienes acusaban de causar esto, sin embargo no tenían nada que ver, el sol está tan lejos que ninguna acción humana podría haberle afectado, esto es consecuencia de movimientos cósmicos. Aún así, nadie creía estas ideas de que no tendríamos más sol. Sin embargo, tras algunos días con la misma situación, la preocupación mundial comenzó a aumentar en forma alarmante.
El Sumo pontífice apareció en televisión diciendo que el fin del mundo se aproximaba, que lo que sucedía era un castigo de Dios por la maldad que ha dominado el mundo en todos estos años. Estados Unidos suspendió sus ataques militares en Venezuela, firmando un tratado de tregua con el gobierno de Chávez, para concentrarse, junto a las demás potencias mundiales, en resolver los problemas que acarreará la inexistencia del rey sol.
Medio oriente encontró un momento de paz tras casi dos décadas de lucha entre palestinos y judíos que habían iniciado una nueva entifada hacia el año 2009. Rusia suspendió su proceso de intervención militar en Irán y Corea, uniéndose al esfuerzo de los demás gobiernos para buscar soluciones.
Quizás este problema, algo que lo humano no puede resolver, era lo que hacía falta para lograr la paz mundial. Muchos hombres y mujeres dieron sus vidas por lograrla y era tan simple como apagar el sol para encontrarla.
 
Se paralizaron los mecanismos de producción y la gente comenzó a esconderse en sus casas, otros construyeron refugios, la desesperación fue incrementándose con el paso de los días y la baja de temperatura. Los saqueos y robos fueron apareciendo masivamente y una ola de violencia callejera caraterizó los días, es decir, las noches del globo entero.
A mí en lo personal, no me preocupaba, he estado 33 años viviendo en una oscura soledad, así que, estar a oscuras de forma literal no cambiana en nada mi forma de vivir, o de morir.
 
Cuando se cumplieron tres semanas de inciado este acabo de mundo, aparece en mi casa una sombra gigantesca que luego se materializó en un ser angelical, pensé que era un sueño, pero corroboré estar despierto con un pellizco. Volví a admirar aquella imágene celestial.
De pronto se me acercó y me dijo: “soy la soledad y vengo a acompañarte”, no pude sostener la risa; casi irónicamente le agradecí diciendo: “gracias, toda mi vida ligado a ti y recien ahora te conozco en persona”. Inmediatamente comenzó a increparme y dijo: “no es cierto, si puedes decir que estuviste acompañado al menos un día, no puedes decir estar solo”.
“Muchas veces estuve acompañado, en ocasiones con mujeres, en otras con amigos, pero ninguno de ellos me apreció jamás por lo que era sino por lo que podía darles…”, respondí con fuerza; sin embargo la soledad no se quedaba tranquila, prosiguió:
-“¿estuviste solo cuando conociste al Yayo y Carolina en Colombia?”, dijo el angel celestial llamado soledad.
-“quizás no, pero…”, no me dejó terminar de responderle cuando volvió al ataque con otra inquisición.
-“¿Cuándo tu amigo César te acompañó a Chile en busca de tu hermano Sergio?”, volvió a lanzarme un dardo potente que sabía me llegaría al corazón, pues hace muy poco perdí a César, que en realidad había sido mi única compañía.
-“No, pero…”, no pude terminar nuevamente con mi respuesta.
-“¿y cuando viviste con César en Chile, él solo te quería por lo que tenias?… si no tenías nada”, dijo finalmente la soledad.
-“Esta bien, pero mi maldición de soledad ma ha dado por momentos situaciones felices, pero termina arrebatándome todo y volviendo a recordarme que los de mi familia no tendremos jamás una oportunidad nueva en la tierra, que siempre estaremos condenados a la infelicidad eterna”, le respondí en voz alta y muy irritado porque me había lanzado al rostro muchos momentos felices que al recordarlos, los ojos se me inundaron de lágrimas de alegría.
-“¿y para qué quieres una oportunidad sobre la tierra, llena de odio, que sólo cuando sienten que se va a acabar el mundo encuentran la forma de hallar la paz?... ¿el de antes es el mundo donde quieres tu oportunidad?”, preguntó mi acompañante.
-“Talvez si, talvez este mundo no podía seguir así, pero como estaba, mucha gente era feliz, felicidad que yo nunca pude encontrar”, le respondí decayendo en el tono de voz.
-“No haces más que lamentarte de tu vida, pero no recuerdas los momentos felices que pasaste… ¿te has enamorado alguna vez?”, preguntó la soledad con un tono de voz picaresco.
-“Sí, supongo”, primero asentí con fuerza, pero luego la duda me hizo suponerlo solamente.
-“bueno, eso convérsalo con mi primo, el amor, que vendrá a visitarte al amanecer, ahora me voy”, dijo la soledad para terminar con nuestro diálogo.
-“espera, ¿cómo sabré cuando es el amanecer?”, consulté, ya que como todo es noche por estos días es un poco complicado saber cuando amanece o cuando anochece.
-“cuando el amor aparezca será el amanecer”, me respondió la soledad y luego, una nube negra y brumoso le envolvió para evaporarse juntos y desaparecer.
 
Como ya eran las diez de la noche me dispuse a dormir, puse la alarma para despertar a las siete de la mañana, esperando que todo haya sido un sueño y anhelando ver el sol por la mañana.
 
 
Canto Segundo:
“Confieso Que He Amado”
 
            Desperté poco antes que sonara la alarma de mi reloj por un potente resplandor que me encegueció por unos instantes. Creí que era el sol quw volvía a resplandecer en nuestro cielo y todo lo del día anterior había sido un mal sueó. Pero me equivoqué, era el amor, un ser divino de vestimentas blancas luminosas, de cabellos rubios y claro color de piel, que resplandecía por sí mismo y que tenía un aura espectral y angelical.
 
            Se sentó a los pies de mi cama y de a poco, la lumnosidad volvía a transformarse en oscuridad, ya que el mundo afuera seguía en tinieblas. Sólo el aura cercana al amor, estaba iluminada.
 
            -“Mi prima la soledad me pidió que viniera a visitarte”, me dijo aquel ser divino que venía a verme, no si en sueños, no si en realidad.
            -“¿y para qué te necesitaría yo?”, le pregunté de manera irónica al ser que se hacía llamar “amor”, un sentimiento en el cual nunca creí.
            -“No lo sé, tú dímelo”, dijo el amor.
            - “Yo no creo en el amor, es la pura imagen del masoquismo humano, inventado por para el sufrimiento personal y, ¿para qué necesitamos más sufrimiento, si esta vida ya es peligrosa como es?”, le dije intentando ser irónico o ser cortante en la conversación con el amor.
            -“Los problemas que tengas con nuestra tía, la vida, arreglalos con ella, pero en lo que concierne al amor, este sí existe, de lo contrario yo no estaría aquí, conversando contigo”, dijo aletargadamente el angel del amor.
            -“¿y en qué momento existe?”, pregunté inquisidor.
            -“El amor es un sentimiento y, a la vez, es una emoción, puede ser duradero o pasajero, o ambas a la vez. Es cuando una persona desea, quiere o anhela a otra y este le corresponde y desean que jamás nada los separe, nada los distancie”, dijo el amor de manera concluyente para convencerme de su existencia.
            -“Si es así, ¿culpa de quien sería que a final, todo nos separe, que de una u otra forma las personas que se quieren deben separarse?”, le pregunté de manera más tajante.
            -“La interrogante no sería quien es el culpable, sino ¿cuándo es el final del amor?”, me dijo.
            -“Yo nunca he sentido amor”, le lancé de manera despectiva y volteando la mirada hacia el otro lado de la habitación donde estábamos conversando.
            -“¿seguro que nunca?”, quizás en pocas ocasiones conociste el amor de una mujer, pero en muchas conociste el amor de un amigo, un amor fraternal”, me dijo.
            -“pero al final todo se acaba gracias a esta maldita soledad que me acompañará hasta el último día de mi vida”, le respondí un poco enojado por tantos dardos que me había lanzado ya.
            -“no maldigas a mi prima, tu soledad es sólo subjetiva, ya que siempre tuviste gente que te quiso, que te acompañó y, que el destino te arrebató, pero aquel amor jamás ha sido superado, aún tras la muerte, el amor existe, es eterno”, me dijo con un rostro nostálgico el angel llamado “amor”.
            -“pero ¿de qué sirve que el amor persista, si no lo tienes cerca?”, le dije, ahora disminuyendo el tono de voz y considerando la posibilidad de creer en en él.
            -“las personas no estarán cerca, pero sus espíritus te acompañan siempre, cada vez que a tu mente regresar los recuerdos de esas queridas personas, Carolina, Yayo, César, Sergio, Daniela, cada recuerdo de ellos fortalecía en ti una nueva esperanza de felicidad, ya que el haberlos perdido te deprimió, pero al evocarlos, ese amor que ahí existe, te daba fuerzas para continuar luchando por tu felicidad”, me dijo a modo conclutivo mi interlocutor luminoso.
            -“pero la felicidad era efímera, ya que nunca existió más que en mi mente, y nada de lo que recordara cambiaría aquel destino”, le dijo a modo de inconformismo.
            -“quizás no, pero fue más por tu aversión al cariño, tu rechazo a volver a ser rechazado, tu ojeriza a perder denuevo, te llevaron por este camino. Recuerda que nunca pudiste querer a todos tus amigos como hermanos, por miedo a equivocarte nuevamente, pero hubo personas que pudieron haberte acompañado en este fin de mundo, pero que tu rechazaste por temor”, me dijo ahora con un tono de voz incisivo.
            -“ninguna persona reemplazaría jamás al César o al Yayo, y a nadie mas que a ellos es a quienes necesité en todo momento, pero la muerte me los arrebató”, le dije un poco alterado.
            -“insisto, ese problema arreglalo con mi tía la muerte, yo estoy para darte a entender tus errores en el amor”, me dijo dándome a entender que otro ser celestial llamado “muerte” me visitaría en los próximos días.
            -“pero el amor es cruel, ¿para qué necesitamos de él?”, le pregunté.
            -“nadie dijo que amar era un jardín de rosas, es un largo camino, sacrificado, pero el que lo recorre de ida y de vuelta, puede considerarse afortunado, puede suponerse feliz”, me respondió.
            -“pero…”, no alcancé a terminar la frase, cuando el amor ya estaba lanzándome los últimos dardos reflexivos antes de retirarse.
            -“si después de todo esto, reflexionas y me dices que no has amado, que lo que sentiste por Carolina y el Yayo era todo mentira, me iré de aquí totalmente derrotado, pero si lo reconoces, quizás un trozo de paraíso te será guardado”, me dijo a modo de convencerme en definitiva.
            -“no puedo reconocer que el amor no existe, cada vez que los recuerdo, siento aquella sensación de que están conmigo, a lo que tú llamas amor”, le respondí casi con lágrimas en los ojos.
            -“gracias, ahora debo marcharme, pero creo que aún tienes problemas existenciales que corregir, pronto vendrán a visitarte mis tías, la vida y la muerte”, tras decir aquello, la luz volvió a resplandecer y enceguecerme, pronto el amor había desaparecido.
 
            Me levanté y encendí la televisión, la Tierra seguía en caos, la violencia ahora crecía a niveles alarmantes. La paz encontrada a nivel potencial se había vuelto guerra en las calles, una guerra por la supervivencia. Sin embargo la paz potencial comenzaba a ser amenazada ahora tras el informe de Naciones Unidas acerca de lo que acontecería en los próximos meses por la falta de sol.
            Los principales problemas que esto acarrearía era, en un futuro próximo, la falta de lluvia ante la inexistente evaporación en el ciclo del agua, lo cual afectaría enormemente a los países que ocupan energía hidroeléctrica, que en pocos meses se acabaría al ritmo en que se está consumiendo hoy en día, o mejor dicho “hoy en noche”.
            Este, por mencionar un problema más inmediato, ya que otros ecologistas alarmantes hablan del consumo de oxígeno y sin sol, los árboles, principales productores de este vital elemento, no realizará el proceso de fotosíntesis y tenderán a una rápida desaparición.
            Por otro lado, paleontólogos hablan de una nueva glaciación que cubrirá el mundo ante la falta de energía calórica, entre muchas otras consecuencias que terminarán matando a nuestro planeta.
            Volví a recostarme después de comer algo y me sumí en un profundo sueño, esperando que este caos termine de una vez por toda y todo regreso a la normalidad.